El mismo lugar de 1919, la misma cocina de siempre
Provoleta, matambre a la Tacita, tortillas españolas y las clásicas milanesas — la cocina de siempre, servida como siempre. Mesas de mantel, mozos de la vieja escuela, y esa sensación de que el tiempo, en esta esquina, decidió quedarse.
El salón se fue armando con el paso del tiempo: el piso combina catorce diseños de mosaicos distintos, y las paredes guardan fotos del Viejo Gasómetro de San Lorenzo — el mismo estadio que le dio origen al nombre de la casa.